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  • Soyanne Mansfield

Qué Hacer Cuando Todo Parece Negativo

Convengamos en que hoy en día, sean cuales sean las creencias y la visión del mundo de cada uno, es inevitable sentirse abrumado por tantas incertidumbres que amenazan nuestra realidad actual. Pareciera que la Tierra se ha partido en dos. El diálogo, la empatía y el respeto por los que piensan diferente ha desaparecido. Nadie escucha al otro porque todos se creen dueños de la verdad. El conflicto incesante y la desconfianza son la nueva normalidad. No hay puntos de encuentro. No hay paz.

La raza humana está enfadada, confundida y polarizada. Las mentiras se declaran como verdaderas. La cultura dominante castiga a cualquiera que se atreva a pensar de forma diferente o que defienda los principios cristianos en la sociedad.

Personalmente puedo pasar por diferentes estados emocionales en un solo día, dependiendo de cómo interpreto la información que recibo a través de los diferentes medios de comunicación. Si no me alineo intencionalmente con Dios y pongo continuamente mi mente en las cosas de arriba (Col 3:1-2), mi forma de ver y reaccionar puede ser muy desafortunada. Cuando nos dejamos invadir por el miedo, estas malas noticias gobiernan nuestra vida, paralizan nuestro propósito y sofocan el fruto de Dios en nosotros.

Por eso necesitamos invertir bien nuestro tiempo. Centrarnos de forma comprometida en nuestro llamado, ejerciendo fielmente el discipulado, creciendo juntos en la comprensión y aplicación de la Palabra cada día.

Aunque nos paralicemos, perdamos el enfoque, y por unos instantes nos olvidemos de quién está en control, nuestra nueva identidad en Cristo se levanta, toma su lugar y niega a someterse a cualquier dios que no sea el verdadero. El Dios de la Biblia, el autor de la vida.

“Nuestro amor por Jesús se refleja en nuestra pasión por el perfeccionamiento de los santos para la obra del ministerio (Ef 2:12-13).”

En las Escrituras están los principios para todas las respuestas a las necesidades que el ser humano enfrenta en un mundo corrupto. Nuestro llamado es que los santos no imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios, la cual es buena, agradable y perfecta” (‭‭Romanos‬ ‭12:2‬). Y como buenos mayordomos, no debemos detenernos ahí.

"No hay un centímetro cuadrado en todo el dominio de nuestra existencia humana sobre el que Cristo, que es Soberano sobre todo, no grite: ¡Mío!". Abraham Kuyper.